El Mercado de Los Mina pone a prueba a los regidores

Por: Misael Lachapel

El pasado viernes 12 de junio, en el cumplimiento estricto de sus funciones de fiscalización y representación, el diputado Rafael Castillo visitó las instalaciones del Mercado de Los Mina. Lo hizo acompañado por la diputada Tayluma Calderón, los regidores Aniberca Rodríguez, Walkiria Medina y Francisco Terrero, el experto ambiental Ramón de los Santos, el ingeniero William Justo y un nutrido grupo de dirigentes comunitarios. El objetivo fue único: escuchar de viva voz de los comerciantes y de la comunidad los males crónicos que aquejan a este pulmón económico de Santo Domingo Este.

Durante el recorrido, el grito de los mercaderes fue unánime. Denunciaron que el nuevo contrato administrativo que pretende imponer la alcaldía los trata con un absoluto desprecio histórico; como si el mercado hubiese nacido ayer y la municipalidad fuera a arrendar locales a improvisados recién llegados de Dajabón o Jimaní que solicitan un tramo por primera vez.

Se equivoca el ejecutivo municipal. Nuestras investigaciones confirman que más del 75 % de la infraestructura de esa plaza comercial fue levantada por los propios comerciantes a base de lomo, sudor y sacrificios indecibles. Hablamos de hombres y mujeres que llegan antes de las cuatro de la madrugada y se marchan con la puesta del sol.

Aquellos que han logrado expandir sus negocios no lo hicieron con el auxilio del dinero del Estado, sino empeñando su propio crédito. En ese duro trayecto, decenas de fundadores quebraron agobiados por las deudas y tuvieron que traspasar sus derechos a comerciantes más organizados. Esos nuevos propietarios, para colmo, pagaban religiosamente al ayuntamiento un arbitrio del 15 % sobre el valor de la compra del derecho. Si una casilla se negociaba en 300 mil pesos, la alcaldía exigía 45 mil pesos limpios para poder registrar el tramo al año siguiente. Por tanto, quienes hoy exhiben locales amplios no gozan de privilegios políticos; exhiben el resultado de una vida de privaciones familiares, emocionales y de salud. Algunos, literalmente, han dejado la vida en esos pasillos.

La otra cara de la moneda de la inmensa mayoría es todavía más dramática. Son los que inician el día con el agua al cuello, dependiendo de un préstamo informal que deben liquidar al cerrar la jornada para poder subsistir al día siguiente bajo el yugo de la usura. A pesar de esa realidad tan cruda, son ellos quienes garantizan el sustento alimentario a miles de familias humildes que no pueden darse el lujo de pisar un supermercado.

Más allá de ser el sustento de tres mil familias y la principal plaza de alimento de la zona, el Mercado de Los Mina es, paradójicamente, el que paga los arbitrios más caros de gran Santo Domingo y quizás del país. Es el mercado tradicional con la tarifa eléctrica más alta y, en pleno siglo XXI, ni siquiera cuenta con baños públicos dignos.
Frente a un contrato administrativo que pretende borrar de un plumazo los derechos adquiridos de estos trabajadores, es oportuno recordarle al alcalde el artículo 10 de la Constitución de la República. La Carta Magna garantiza los derechos ciudadanos con tal vehemencia que ni una ley puede desconocerlos; mucho menos lo hará un simple capricho impuesto por un alcalde borracho de poder, soberbio y duro de corazón.

Lo verdaderamente alarmante es que el alcalde pretende someter una ordenanza que atenta directamente contra la estabilidad económica de los comerciantes de Los Mina y de todo aquel que se atreva a emprender en Santo Domingo Este.
Frente a la responsabilidad del diputado Rafael Castillo, quien ha salido a dar la cara por los sectores productivos del municipio, les solicito a los bloques de regidores del PRM, del PLD y, sobre todo, a los de la Fuerza del Pueblo que no jueguen con la paz social de este municipio. Pónganse del lado de la gente y denle la espalda al despropósito de una gestión indolente.

A los regidores no les queda término medio. O se ponen del lado del millón de personas que viven en Santo Domingo Este, o se ponen del lado del alcalde indolente que tanto daño le ha hecho a esta ciudad.

A mis amigos regidores les advierto que no le teman al alcalde. Recuerden que cada uno de ustedes ocupa una curul por el voto directo del pueblo, no por designación del ejecutivo municipal. A ustedes no los cancela un funcionario de turno; a ustedes solo los juzga y los quita el pueblo que los eligió.

¿De qué lado se colocarán los regidores en el conflicto entre un alcalde indolente y el Mercado de Los Mina junto a todos los emprendedores de Santo Domingo Este? Estoy seguro que alzaran su voz se pondrán del lado del pueblo y del Mercado de Los Mina, porque esta ciudad no resiste la traición de sus regidores


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